Una empresa alemana, brasileña o angoleña que decide abrir sucursal en España tropieza enseguida con el mismo obstáculo: el Registro Mercantil español solo acepta documentos en español, y los originales llegan casi siempre en otro idioma. Antes de concertar una reunión con un abogado o un asesor fiscal, conviene saber exactamente qué traducciones va a exigir el Registro Mercantil, y en qué formato.
Qué documentos necesitan traducción jurada
El proceso de registro de una sucursal extranjera en España pasa por el Registro Mercantil y exige un conjunto fijo de documentos de la casa matriz, todos traducidos al español cuando el original no está en ese idioma:
- Certificado de existencia legal o certificado de registro de la empresa en el país de origen (equivalente al certificado mercantil español)
- Escritura de constitución y estatutos sociales de la sociedad matriz, actualizados
- Acta o acuerdo social que aprueba la apertura de la sucursal en España
- Poder notarial que nombra al representante legal de la sucursal en territorio español
- Documento de identificación del representante o representantes nombrados
- Certificado de estar al corriente de obligaciones fiscales, u otro documento equivalente, cuando lo exija la actividad concreta
El Registro Mercantil no acepta traducciones simples hechas internamente por la empresa. Cada documento necesita traducción jurada: un traductor-intérprete jurado nombrado por el Ministerio de Asuntos Exteriores traduce el documento y lo certifica con su firma y sello, dando fe de que la traducción se corresponde fielmente con el original.
Apostilla o legalización, según el país de origen
Antes de que entre en juego la traducción, el documento original debe reconocerse como auténtico para su uso en España. Esto depende del país donde está registrada la empresa matriz.
Si el país de origen es parte del Convenio de La Haya sobre la Apostilla, basta con apostillar el documento ante la autoridad competente de ese país. España reconoce directamente los documentos apostillados por cualquiera de los más de 130 países que forman parte del convenio. La apostilla sustituye a la legalización consular y simplifica de forma notable el proceso.
Si el país de origen no es parte del convenio, el camino es la legalización consular clásica: autenticación por el ministerio de asuntos exteriores de ese país, seguida de legalización en la embajada o consulado de España en ese país. Este proceso tiene más pasos y conviene iniciarlo con antelación, antes de pasar a la traducción.
Una duda frecuente es el orden de las operaciones: ¿apostillar o legalizar primero, y traducir después? La práctica recomendada es certificar primero la autenticidad del original, y solo después traducir el conjunto completo, incluida la apostilla o los sellos de legalización consular. El Registro Mercantil quiere ver la cadena de autenticación completa, traducida de principio a fin.
Errores que retrasan el registro
El error más común es traducir solo el cuerpo del documento y dejar fuera sellos, timbres o anotaciones marginales. El Registro Mercantil rechaza las traducciones incompletas, y eso obliga a empezar de nuevo, con una nueva cita y una nueva traducción.
Otro error recurrente es la falta de coherencia terminológica entre documentos del mismo expediente. Si la escritura de constitución usa una forma del nombre de la sociedad y el poder notarial usa otra, el funcionario del registro puede pedir aclaraciones adicionales, o directamente rechazar la solicitud hasta que se corrija. Trabajar todos los documentos de la sucursal con el mismo proveedor de traducción, usando un glosario común de nombres propios, denominaciones sociales y cargos societarios, evita este tipo de retraso.
También conviene tener en cuenta que ciertos certificados, como el de existencia legal, tienen un plazo de validez limitado. Si la traducción se demora y el original caduca mientras tanto, hay que solicitar un documento nuevo y traducirlo de nuevo. Planificar el calendario con margen para la traducción jurada, la apostilla o legalización, y el propio registro evita que la empresa pierda plazos de arranque de actividad ya comprometidos con clientes o socios en España.
Cómo ayuda M21Global en la apertura de sucursales en España
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Preguntas Frecuentes
¿Qué documentos necesitan traducción jurada para abrir una sucursal en España?
El certificado de existencia legal, la escritura de constitución y estatutos, el acta que aprueba la apertura de la sucursal, el poder notarial del representante legal y los documentos de identificación de este, cuando no están en español.
¿Hay que apostillar los documentos antes o después de la traducción?
Primero se apostilla o legaliza el original, después se traduce el conjunto completo, incluida la propia apostilla o los sellos de legalización consular, para que el Registro Mercantil vea la cadena de autenticación traducida por completo.
¿Qué ocurre si el país de origen no es parte del Convenio de la Apostilla?
El documento sigue la vía de legalización consular clásica: autenticación por el ministerio de asuntos exteriores del país de origen y después legalización en la embajada o consulado de España en ese país.
¿Quién puede certificar una traducción para el Registro Mercantil en España?
Un traductor-intérprete jurado nombrado por el Ministerio de Asuntos Exteriores, que certifica con su firma y sello que la traducción se corresponde fielmente con el original.
¿Cuánto tarda el proceso de traducción y legalización para registrar una sucursal?
Depende del país de origen, del número de documentos y de si hace falta apostilla o legalización consular; el mejor punto de partida es pedir un presupuesto, que M21Global responde en tres horas laborables, con indicación del proceso aplicable al caso.



