Localización

Internacionalización, Localización y Traducción de Software

09 may 20267 min de lectura

Cuando una empresa decide llevar un producto de software a nuevos mercados, se encuentra con tres conceptos que aparecen frecuentemente juntos pero que corresponden a actividades distintas: internacionalización, localización y traducción. Confundirlos lleva a presupuestos mal calculados, calendarios de lanzamiento desajustados y, en ocasiones, a productos que llegan al mercado con problemas que obligan a un retrabalho significativo.

Qué es la internacionalización de software

La internacionalización (abreviada como i18n, porque hay 18 letras entre la «i» y la «n») es una decisión de arquitectura. Ocurre antes de que se traduzca cualquier palabra. El objetivo es preparar el código para soportar múltiples idiomas, formatos y convenciones culturales sin necesidad de modificar la estructura de la aplicación para cada mercado.

En la práctica, esto implica separar el texto de la interfaz del código fuente, almacenando las cadenas de caracteres en ficheros externos como `.po`, `.json` o `.resx`. También implica garantizar que la aplicación soporte codificación Unicode, que los campos de texto tengan espacio suficiente para idiomas que expanden el texto (el alemán, por ejemplo, puede expandirse hasta un 30% respecto al inglés), y que fechas, monedas y unidades de medida se traten como variables y no como valores fijos.

Una aplicación que no ha sido internacionalizada puede traducirse, pero el resultado será frágil. Cualquier actualización del producto obligará a repetir el trabajo de extracción e integración de texto, multiplicando los costes con el tiempo.

Qué es la localización de software

La localización (l10n) es la adaptación del producto a un mercado o cultura específica. La traducción del texto es una parte de esta adaptación, pero no la única.

Una localización bien hecha contempla:

  • Texto de la interfaz: traducción de las cadenas de caracteres, incluidos mensajes de error, tooltips, etiquetas de botones y textos de ayuda.
  • Formatos regionales: fechas (DD/MM/AAAA frente a MM/DD/AAAA), separadores decimales (coma frente a punto), formatos de moneda y zonas horarias.
  • Imágenes e iconos: elementos visuales que pueden tener connotaciones distintas en otras culturas.
  • Dirección del texto: idiomas como el árabe o el hebreo requieren interfaces con disposición de derecha a izquierda (RTL).
  • Conformidad legal y regulatoria: campos obligatorios, avisos legales y políticas de privacidad que varían según la jurisdicción.
  • Tono y registro: un producto B2C para el mercado español no comunica de la misma forma que el mismo producto para el mercado alemán, aunque ambos estén traducidos correctamente.

La localización presupone que la internacionalización ya se ha realizado. Sin esa base técnica, la localización se convierte en un proceso manual y propenso a errores.

Qué es la traducción de software

La traducción es el componente lingüístico de la localización. Consiste en convertir el texto de un idioma de origen a un idioma de destino, preservando el significado, el tono y la función de cada elemento.

En el contexto del software, la traducción tiene particularidades que la distinguen de la traducción de documentos:

  • Las cadenas de caracteres tienen con frecuencia límites de espacio estrictos.
  • El texto aparece sin contexto inmediato: una palabra como «open» puede ser un verbo («abrir») o un adjetivo («abierto») según la pantalla en que aparezca.
  • Las variables y marcadores de posición (como `{username}` o `%s`) no deben traducirse, pero han de conservarse en la posición correcta.
  • La coherencia terminológica es crítica: si «account» se traduce como «cuenta» en una pantalla y como «perfil» en otra, se genera confusión en el usuario.

Una traducción de software sin contextualización adecuada produce inconsistencias que deterioran la experiencia del usuario y pueden afectar a la percepción de la marca. Por eso, el proceso de traducción de software debe incluir kits de localización con capturas de pantalla, glosarios controlados y guías de estilo.

Cómo se articulan los tres conceptos en la práctica

El orden correcto es siempre: internacionalización primero, localización a continuación, traducción como parte de la localización. Tratar estos procesos como independientes o invertirlos genera ineficiencias que se acumulan.

Una forma práctica de entender la relación entre los tres:

  • La internacionalización es lo que el equipo de desarrollo hace para que el producto pueda adaptarse.
  • La localización es el proceso de adaptación a un mercado específico, coordinado entre ingeniería, diseño y lingüistas.
  • La traducción es el trabajo lingüístico dentro de ese proceso.

Para productos SaaS, esta articulación tiene implicaciones directas en cómo deben trabajar los proveedores de traducción: con acceso a entornos de staging, con ficheros de recursos correctamente estructurados y con procesos de control de calidad que incluyan revisión en contexto. La norma ISO 17100:2015 define cómo estos requisitos se traducen en especificaciones concretas para proveedores de traducción.

Cómo trabaja M21Global con software y tecnología

M21Global trabaja con equipos de producto e ingeniería en el proceso de localización de software y aplicaciones, con foco en la coherencia terminológica, la gestión de memorias de traducción y la integración con los formatos de fichero más comunes. Para productos donde la calidad de la interfaz es determinante para la percepción de la marca, el servicio Estratégica garantiza un flujo con tres lingüistas, revisión independiente y control de calidad auditado conforme a la norma ISO 17100:2015. Para volúmenes elevados con menor criterio de impacto, el servicio IAH+ combina traducción automática con revisión humana selectiva.

Si está planificando la entrada en un nuevo mercado o estructurando el proceso de localización del producto, contacte con M21Global para analizar los requisitos del proyecto y recibir una propuesta adaptada a la dimensión y el plazo previstos.

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Preguntas Frecuentes

¿Cuál es la diferencia entre localización y traducción de software?

La traducción es la conversión lingüística del texto de un idioma a otro. La localización es un proceso más amplio que incluye la traducción, pero también la adaptación de formatos regionales, elementos visuales, requisitos legales y tono de comunicación para un mercado específico.

¿Qué significa internacionalización de software (i18n)?

La internacionalización es el proceso de preparar el código de una aplicación para soportar múltiples idiomas y convenciones culturales sin modificaciones estructurales. Incluye la separación del texto respecto al código, el soporte a Unicode y el tratamiento de fechas, monedas y formatos como variables.

¿Es necesario internacionalizar el software antes de localizarlo?

Sí. Sin internacionalización previa, la localización se convierte en un proceso manual e inestable. Cualquier actualización del producto obligará a repetir la extracción e integración de texto, lo que aumenta los costes y el riesgo de errores.

¿Qué ficheros se utilizan habitualmente en la localización de software?

Los formatos más comunes son ficheros .po (gettext), .json, .resx (aplicaciones .NET), .strings (iOS) y .xml (Android). El formato depende de la plataforma y del framework de desarrollo utilizado.

¿La traducción de software requiere alguna certificación específica?

No existe una certificación obligatoria para la traducción de software, pero la norma ISO 17100:2015 define los requisitos de calidad para procesos de traducción profesional, incluida la revisión independiente y el control de calidad. Para productos con impacto directo en la experiencia del usuario o en contextos regulados, es recomendable trabajar con un proveedor certificado.

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